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Moscú en 3 días: qué ver y qué hacer en la capital

Hay ciudades del mundo donde se puede percibir esa sensación de trascendencia que indica que allí mismo se ha escrito la historia. Eso despierta Moscú en la mayoría de sus visitantes. Ha sido durante los últimos mil años el hogar de revoluciones, de dictaduras, de progreso, de dinastías, de opresión y de las esperanzas del pueblo ruso.

Uno podría pasar meses recorriendo sus calles y sus largas avenidas y seguir descubriendo los incontables secretos que encierra en todas sus esquinas. Pero para que no se pierdan de conocer la escencia de esta antigua ciudad, a continuación les contamos lo que pueden ver en 3 días en Moscú: 

Guía e Itinerario para Budapest

La capital húngara nos cautivó desde el principio. En los días que pasamos caminando por sus calles, cruzando sus puentes, subiendo a sus pequeñas colinas, nos enamoramos de una ciudad tan antigua como moderna, tan repleta de secretos como de sorpresas. Budapest es sin duda una de las capitales más hermosas de Europa y acá les compartimos nuestro itinerario, además de algunos consejos para recorrerla por su cuenta:

Guía del Tren Transmanchuriano – por Manchuria con destino a Rusia

Hay un fenómeno muy particular que se repite siempre en las fronteras. A medida que nos acercamos a los límites de un país, podemos ver, oír y hasta oler cada vez más cómo las culturas de ambos estados se van fusionando, influenciando. Los idiomas, las comidas, la arquitectura, los modismos y hasta las religiones se ven trastocadas por la presencia próxima del país vecino. Eso mismo es lo que pasa en la increíble región de Manchuria, por la que viajamos a bordo del Tren Transmanchuriano, donde el norte del gigante asiático se abraza al este de Rusia.

En esta guía les vamos a contar los cómo, cuándo, cuanto, donde y por qué de un viaje a bordo del tren Transmanchuriano de bajo presupuesto con destino a conectar con el legendario tren Transiberiano.

Turquía por tu cuenta: El Itinerario completo

Turquía es un país tan extraordinario que raya en la fantasía. Su milenaria historia todavía se respira en unas calles que conservan el espíritu y el misticismo de un pueblo y una cultura tan antiguos como fascinantes. Su capital cultural, Estambul, es el punto de ebullición del pueblo turco, allí confluyen la historia y la modernidad, la esencia de Turquía.

Pero el país tiene infinitamente más para ofrecer, así que nosotros vamos a incluir: Capadocia, Antalya, la costa del Mediterráneo, y Pamukkale. Tras meses de recorrer estos caminos, les compartimos este itinerario de las fantasticas tierras de Turquía:

Sin brújula y sin compás: Es hora de frenar (por un rato)

Caminamos sin rumbo por una vida sin guion y sin guía. Deambulamos por el mundo en busca de nuevos horizontes, experiencias, aventuras, cambios y personas, amaneceres y atardeceres. Cada viaje en tren se convierte en todos los viajes en tren, cada espera de aeropuerto son todos los aeropuertos, cada kilómetro se asemeja a los anteriores. Hemos perdido nuestro punto de apoyo, no tenemos una base en la que refugiarnos y tanto tiempo a la deriva, sin brújula y sin compás, nos ha generado una nueva sensación, una nueva añoranza. Una que ha guiado nuestros pasos hasta aquí, que nos empujó a poner en práctica nuestro plan de contingencia. Después de casi 2 años de movimiento sin pausas, llego la hora de frenar.

Astana: la capital más extraña del mundo

Frenamos tan de golpe que me sacudí en mi asiento. Me debía de haber dormido, no recordaba en que momento había anochecido. El helado aire nocturno se coló por la puerta cuando la abrieron para que suba un militar, y me di cuenta de que estábamos en la frontera. Celeste ya tenía los pasaportes en la mano. Habíamos llegado, a esas extrañas horas, a Kazajistán. Nos esperaban en Astana, la capital del país.

Sauna y tanques en Ekaterimburgo

La gente se apiñaba con expectación contra las cuerdas que dividían a los espectadores del camino por donde pasaría el desfile. El pálido sol de la fría primavera rusa brillaba con fuerza en un cielo sin nubes, y el ánimo contagioso de la multitud imprimía a las calles de Ekaterimburgo un ambiente de tranquila normalidad que, con toda seguridad, contrastaba con la demostración militar de la que pronto seríamos testigos.

La hermosa experiencia de familiaridad en una casa de campo rusa que habíamos disfrutado el día anterior, y la paz que ésta nos trajo, quedo rápidamente eclipsada por la imponencia de lo que ahora veíamos. Era claro entonces que nuestros días en Ekaterimburgo quedarían grabados en nuestra memoria.