Un pueblo ruso y la hospitalidad de Chita

Acabábamos de llegar a nuestro primer pueblo ruso, a nuestra primera parada en el largo camino del Tren Transiberiano. Nuestras mentes apenas habían tenido tiempo de acoplarse al brusco cambio en nuestro entorno.

Nada era ni parecía lo mismo. Había cambiado el idioma y las letras en los carteles, el carácter de la gente, el clima y hasta la forma de las ciudades y los pueblos. Sólo una variante se mantenía, como a todo lo largo y ancho de éste mundo: la hospitalidad.

El Lago Baikal en el corazón de Siberia

Hacia frío y el viento helado me lastimaba los oídos, pero lo soportaba contento porque disfrutaba del aislamiento que me provocaba, y porque la noche anterior habíamos pasado mucho, mucho más frío. Me encontraba sentado sólo en la colina, con los brazos abrazando las rodillas flexionadas, la cámara casi olvidada colgando de mi mano derecha. Frente a mí, el sol poniente se escondía detrás de una montaña e inundaba el cielo y la superficie congelada del Lago Baikal, del corazón de la Siberia rusa, de una infinidad de tonos anaranjados.

Éste es el relato de la noche en que acampamos en el Lago Baikal, y del día en que sentí con tanta fuerza como pocas veces antes que estaba exactamente donde tenía que estar.

Guía para visitar al Buda Gigante de Leshan

El nombre lo dice todo. El Buda Gigante de Leshan, en China, es uno de esos monumentos que ponen a prueba la imaginación de sus visitantes. Desde sus descomunales pies mirábamos hacia arriba preguntándonos, desconcertados, como podían haber construido una representación de Buda de esas magnitudes en la ladera del acantilado hace nada menos que 1100 años.

En ésta guía les contamos todo lo que necesitan saber para visitar éste lugar inolvidable:

Odisea en la Gran Muralla China

Las piernas me temblaban por el cansancio. Allí donde la Gran Muralla China se fundía en un abrazo ininteligible con la montaña sobre la que reposaba desde hacía milenios, escalábamos con la convicción de que la única forma de terminar lo que habíamos empezado era seguir presionando, seguir avanzando a pesar del miedo que se alojaba en nuestras gargantas y del cansancio que nos quemaba en el cuerpo.

Nuestra gran aventura en la Muralla más maravillosa de todos los tiempos empezó esa cálida mañana primaveral en Pekin, China. Nunca nos hubiésemos imaginado hasta qué punto nos podría a prueba, ni el peligro en el que estábamos por poner nuestras vidas.

Hong Kong: la guía practica

El área de Hong Kong fue siempre un interrogante para nosotros, y en muchos aspectos aún lo es. Es una ciudad y es una isla, forma parte de China, pues el gobierno chino ejerce presión y control (indirecto) sobre el gobierno de Hong Kong, pero no es China. Sus habitantes, en su mayoría chinos han o descendientes de chinos, no hablan mandarín sino cantones, pero escriben en mandarín tradicional, un sistema de escritura tan complejo que ni siquiera se acostumbra usar en China (donde se escribe en mandarín simplificado). La visa de turista para entrar a Hong Kong es distinta que la de China, y para cruzar de la ciudad al resto del país hay que pasar por una frontera internacional.

¿Mareado? Nosotros aterrizamos en Hong Kong un nublado y húmedo día de finales de invierno con miles de preguntas en la cabeza. Por eso decidimos escribir ésta guía para conocer una de las ciudades más hermosas de China (que irónicamente, no es china):

Autostop en Japón: consejos y recomendaciones

Japón es un país de gente extraordinaria. La amabilidad, el respeto casi obsesivo de las normas, la puntualidad y los modales caracterizan a la gran mayoría de los japoneses. Por desgracia, también los caracteriza una profunda timidez, y una gran dificultad para entablar relaciones, especialmente con extranjeros. Hacer autostop fue la forma en la que logramos conectarnos con su gente, conocerlos, charlar, escuchar sus historias y meternos en su mundo por un rato.

Hacer autostop en Japón no es difícil, pero tampoco carece de dificultad. Después de más de 1000 kilómetros recorridos en los 2 meses que pasamos en el país del sol naciente, compilamos estos consejos:

La montaña es nuestra: en la cima del circuito de Annapurna

Si cierro los ojos todavía puedo recordar ese día minuto a minuto, puedo transportarme a cada momento y sentir lo que sentí, y ver lo que vi. Todo paso porque tenía que pasar, y cómo tenía que pasar. Me desperté en medio de la noche lanzando las mil maldiciones por el frio y por mis ganas de ir al baño. El clima gélido del Himalaya de Nepal se colaba por todas partes en la habitación de adobe pintada toscamente de blanco en la que dormíamos. Salí trabajosamente de debajo de las varias capas de frazadas que nos cubrían y me calce las botas. Ya tenía puesto todo el abrigo disponible, por lo que sólo tome la linterna y me aventure afuera para ir al baño, que quedaba a unos 20 metros de distancia de la habitación, en el ante ultimo hospedaje del Circuito de Annapurna antes del ascenso al paso montañoso de senderismo más alto del mundo, el Paso Thorung La.