Autostop en Japón: consejos y recomendaciones

Japón es un país de gente extraordinaria. La amabilidad, el respeto casi obsesivo de las normas, la puntualidad y los modales caracterizan a la gran mayoría de los japoneses. Por desgracia, también los caracteriza una profunda timidez, y una gran dificultad para entablar relaciones, especialmente con extranjeros. Hacer autostop fue la forma en la que logramos conectarnos con su gente, conocerlos, charlar, escuchar sus historias y meternos en su mundo por un rato.

Hacer autostop en Japón no es difícil, pero tampoco carece de dificultad. Después de más de 1000 kilómetros recorridos en los 2 meses que pasamos en el país del sol naciente, compilamos estos consejos:

En Japón uno de los gastos más grandes dentro de cualquier presupuesto de viaje es el de transporte. Los trenes y colectivos que conectan las ciudades, si bien son de primera calidad, son caros.

Ésta fue, con toda sinceridad, una de las razones que nos empujaron a hacer del autostop nuestra forma de transporte exclusiva en nuestro viaje por Japón, a pesar de que viajábamos durante el crudo invierno japonés. Afortunadamente, las duras temperaturas que tuvimos que soportar en la ruta se contrastaron siempre con la calidez con la que nos trataban cuando nos levantaban.

La selfie infaltable al final del camino

En general, los japoneses tienen una cultura muy arraigada de ayudar. Por esta razón (y gracias algunos consejos que les vamos a transmitir a continuación), nunca tuvimos que esperar más de 40 minutos, siendo lo normal entre 15 y 20. El record fue una parada en la que freno literalmente el primer auto que paso (no nos dio tiempo ni a sacar el cartel de la mochila).

1. El cartel:

Una de las razones por las que podrían no levantarlos tan rápido es que al ser tan tímidos temen no poder comunicarse con ustedes por no saber hablar inglés.

La solución es en primer lugar tener un cartel, sea de cartón si tienen, o de papel duro o cartulina  (nosotros compramos en el supermercado AEON un cuaderno de dibujo por 2 USD que siempre anduvo bien).

En segundo lugar, es importante no escribir en el cartel su destino final sino la dirección en la que se dirigen – norte (北), sur (オン), este (東) u oeste (西) – o bien la siguiente ciudad principal. La razón es que los japoneses deducen al leer lo que dice el cartel que ustedes quieren ser llevados directamente hasta allí, sin considerar si los podrían acercar a un punto intermedio.

Si bien la mayoría de los japoneses puede leer en inglés, siempre es mejor escribir las direcciones en japonés (con buscar la traducción en Google Translator nunca tuvimos inconveniente).

Celeste sostiene nuestro cartel de Okayama

2. Las estaciones de servicio:

Lo más difícil de hacer autostop en Japón es sin dudas salir de las ciudades. La razón es que en la mayoría de los casos la calle de la ciudad se transforma directamente en Express Way (autopista), en la que por supuesto no se puede caminar, ni mucho menos detenerse.

La solución se encuentra en el hecho de que las autopistas japonesas están plagadas de estaciones de servicio, que son en realidad más parecidas a pequeños shoppings que a las estaciones a las que nosotros estamos acostumbrados; y a los japoneses les encanta parar en cada una de las grandes para tomar te, fumar un cigarrillo, comer algo o simplemente estirar las piernas.

Así, una forma bastante confiable de salir de una ciudad (en especial de las grandes), es tomarse un tren o un colectivo hasta la primera parada cerca de una de estas estaciones de servicio.

Una típica Estación de Servicio japonesa

A su vez, cuando los levanten en la ruta y los quieran dejar en una ciudad que no es su destino final sino un punto intermedio, deben dejar en claro que prefieren que los dejen en una de estas service áreas (sebisu eria en japonés), ya que desde ahí será muy fácil conseguir el siguiente aventón (recuerden que en la autopista no los pueden dejar y cruces de caminos no hay en las Express Way).

Otra forma de salir de las ciudades es encontrando un punto en la calle lo más cerca posible del acceso a la Express Way  (o a una ruta que conecte directamente con una) en el que puedan pararse de forma segura y visible, y a su vez el auto tenga espacio y tiempo para detenerse.

3. La carta de presentación:

Una vez que los levantaron empieza la parte interesante. Si tienen suerte y se encuentran con alguien que hable inglés podrán comunicarse amenamente.

En caso de que no sea así (como nos pasó en la mayoría de las veces), es útil contar con una pequeña carta de presentación para que la otra persona sepa a quien está llevando en su auto.

En la nuestra, escrita con la ayuda de una amiga japonesa que conocimos en Osaka, simplemente contábamos cómo nos llamábamos, de donde somos, que hacíamos en Japón, y terminábamos agradeciéndoles efusivamente por su ayuda. 

Según todos los japoneses que lo leyeron, la letra de Celeste en japones es genial

Lo de agradecer es muy importante siempre que nos levantan en la ruta (en todos lados), y especialmente en Japón, en donde viajar en auto sale una pequeña fortuna debido al precio de la nafta y de los peajes (algunos salen hasta 70 dolares por auto). Un par de Arigatou Gozaimasu nunca están de más.

4. El mapa y las Express Way:

Por último, siempre nos resultó útil contar un buen mapa de las autopistas y las rutas de la región por la que viajábamos. En las librerías es difícil conseguir uno con los nombres de las ciudades en inglés y japonés, pero en los Information Center que abundan en las principales estaciones de metro de las ciudades casi siempre se consiguen (gratis por supuesto).

El mapa es especialmente útil para entender hasta donde los pueden llevar y si les sirve o si los desvía de su destino final. En general, si la dirección que tomara el auto se sale de la Express Way, diría casi con seguridad que nos le conviene. Volver a subir a la Express Way es tan difícil como salir de las ciudades.

Hacer autostop en Japón fue sin duda una de las experiencias más profundas que vivimos en el país. Nos llenamos de anécdotas, conocimos a nuestra “familia japonesa”, y una vez más (como tantas veces en nuestros viajes) nos maravillamos con la ayuda desinteresada de la gente.

¿Nos faltó algún consejo? ¿Les quedo alguna duda? ¡Esperamos sus comentarios!

¡Éste amigo vietnamita nos llevo de Kioto a Tokio de un sólo tirón!

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