9 barrios diferentes para conocer en Osaka

Osaka es la tercera ciudad de Japón en cuanto a tamaño, y es también, sin lugar a dudas, una de las más hermosas. Los canales que la atraviesan y los puentes que la conectan han sido el deleite de locales y extranjeros durante siglos. Por más que la ciudad es milenaria, el pasado lucha por mantener su lugar en un país donde la tecnología es parte integral del día a día de las personas. Osaka es una ciudad dinámica y cambiante, donde cada barrio y cada zona tiene una personalidad y una voz propia, una ciudad de contrastes suaves e impresiones profundas. Éstos son los 9 barrios o zonas que más nos impactaron:

1. Tennoji

Además de contar con el edificio más alto de Japón, el Abeno Harukas (300 metros), en este pintoresco y moderno barrio se pueden visitar alrededor de 200 templos y santuarios. A continuación les contamos sobre los 3 que más nos gustaron (aunque, por supuesto, no visitamos ni un cuarto de esa cifra):

Templo Shitenno-ji: comentar que éste es el templo más antiguo de Japón ya sería suficiente para que cualquier persona con un ápice de curiosidad sienta deseos de conocerlo, pero éste templo es mucho más que antiguo.

Fue fundado en el año 593 por el Principe Shotoku, uno de los principales seguidores y practicantes del Budismo en una época en la que el mismo no estaba aún diseminado por Asia, y uno de los responsables de que este se extienda por Japón.

Si bien hay una sección interior, en la que se encuentra una hermosa pagoda, para la cual hay que pagar una entrada, la sección exterior es gratuita y permite a los visitantes disfrutar de numerosos edificios y paseos con la típica belleza y atención a los detalles que caracterizan a esta increíble cultura.

La pagoda del Templo Shitenno ji es tan alta que no la pudimos hacer entrar en una foto (ésto no es mas que la punta)

Isshin-ji: si bien hay miles de templos y santuarios a lo largo y ancho de Japón, este templo tiene algo que lo hace único.

La gran mayoría de los templos budistas del mundo (por no decir todos) cuentan con representaciones del Buda, e Isshin-ji no es la excepción. Lo distinto es que en este templo las estatuas están hechas con huesos de personas.

Sí, leyeron bien. Las Okotsu Butsu (literalmente “Buda de hueso”) están hechas con las cenizas de creyentes que han fallecido en el pasado, y resina. La primera de estas estatuas fue llevada a Isshin-ji en 1887 y desde entonces se ha producido una nueva cada 10 años.

Con la devastación de la Segunda Guerra Mundial se perdieron las 6 estatuas que ya residían en el templo, pero con los restos de estas y las cenizas de 220.000 personas se construyó una séptima estatua, y desde entonces se continúa con la tradición.

La estatua numero 13 fue completada en el año 2007, lo que significa que este año (2017) se debería terminar la numero 14.

¿Turbio? Tal vez. Preferimos verlo simplemente como algo diferente, ya que para los practicantes del budismo es un gran honor ser convertidos en una representación del Buda.

Sumiyoshi Taisha: construido en el Siglo III, éste es el principal y más famoso de los santuarios shintoistas Sumiyoshi. Estos santuarios se encuentran generalmente cerca de los puertos ya que su principal objetivo la adoración de los Kami (dioses) que se encargan de la protección de los viajeros, los pecadores y los marineros.

2. Osaka Castle

Si bien ésto no es un barrio, es un lugar único que no se puede dejar pasar cuando se visita la ciudad de Osaka.

Construido en 1583 por el poderoso Daimio (señor feudal) Toyotomi Hideyoshi, el Castillo de Osaka fue considerado, tanto por los japoneses como por los aventureros occidentales de la época, como una monstruosa obra de ingeniería de una belleza inigualable.

Dotado de hermosos jardines y paseos, el mismo se consideraba absolutamente inexpugnable hasta que, en el año 1615, el hijo y heredero del Daimio se reveló contra el Shogun (comandante en jefe del ejército y dictador) Tokugawa Ieyasu, y su famoso edicto de expulsión de los cristianos, y éste logro destruirlo.

En 1620 el heredero del shogunato empezó la reconstrucción del Castillo de Osaka, pero el mismo fue víctima de dos incendios, en 1660 y 1665, provocados en ambos casos por la caída de un rayo.

El Castillo seguiría en pésimas condiciones hasta 1843 cuando, con fondos donados por el pueblo de Osaka, el mismo recibió las reparaciones que necesitaba, sólo para volver a ser destruido en medio de un conflicto social en 1868.

Increíblemente, el Castillo volvió a ser reconstruido en 1923 y volvió a ser destruido en 1945, debido a los bombardeos sufridos durante la Segunda Guerra Mundial.

Finalmente, en 1995 el gobierno de Osaka aprobó otro proyecto de restauración siguiendo el modelo original, y en 1997 el Castillo de Osaka que podemos apreciar hoy en día estaba terminado. En su interior, lejos de seguir el diseño original, fue construido un museo que hasta cuenta con un moderno ascensor.

Si bien el Castillo es de una hermosura innegable, los parques y paseos a su alrededor no dejan nada que desear.

Los jardines que rodean al Castillo de Osaka bien merecen un paseo
Ya desde abajo, el Castillo de Osaka se hace inmenso

3. Dotonbori

Este barrio, ubicado en la ribera sur del Canal Dotonbori-gawa, es todo lo que se imaginan de Japón antes de ir: carteles gigantes de neón, muchísima gente yendo y viniendo, olor a comida cocinada en las calles y mucho ruido y parafernalia.

El cartel gigantesco del Glico Man los va a saludar desde la altura a medida que entran al corazón mismo de la ciudad. El mismo, instalado en 1935 por la fábrica de caramelos Ezaki Glico, consiste en una simple imagen de un hombre festejando una victoria, pero se ha ganado a lo largo de los años el cariño de los locales que festejan ahí mismo sus hazañas deportivas.

Mientras se adentran por las enormes peatonales de Dotonbori, atestadas de restaurantes, van a sentir que los persigue un olor a mar. Es que allí se cocina en la calle, en puestos ubicados a metros de distancia, el tradicional Takoyaki, unas bolas de masa rellenas de pulpo con una sabrosa salsa tradicional.

Para saber que cocinan en los restaurantes de Dotonbori, no hace falta más que mirar los gigantescos carteles: pulpos, peces globo, cangrejos y hasta hombres enojados.

El pulpo gigante que mueve los tentáculos anuncia que allí se cocina Takoyaki
Como giraban los Takoyaki con lo palillos es un misterio

Si quieren ver un video donde probamos Takoyaki en pleno Dotonbori, pueden hacerlo entrando acá.

4. Shinsaibashi

Ésta es una de las zonas comerciales más grandes de Osaka desde hace más de 380 años. Su calle principal, Mido-suji, es una galería techada que conecta el norte de la ciudad con el sur, y es un escaparate tanto para las principales marcas del planeta como para las marcas locales.

5. América Mura

Establecida en los 70, esta zona de Shisaibashi se especializa en la venta de productos norteamericanos. Si bien la atmosfera se supone debería emular a la de Estados Unidos, el resultado que realmente se percibe es el de un espacio a medio camino entre el típico merchandising yanqui y el particular estilo japonés contemporáneo.

Es un lugar donde los jóvenes, japoneses y turistas por igual, se sienten cómodos al momento de expresar un sentimiento de diferenciación de una cultura local sumamente estructurada.

6. Mercado Kuromon Ichiba

Éste es el sueño de todos los “foodies” o los amantes de la comida (como nosotros). En las calles de este barrio que, tras más de 190 años de historia, se ha convertido en “la cocina de Japón, se venden y cocinan todos los ingredientes y comidas que se pueda uno imaginar. Desde platos vegetarianos hasta el famoso bife Kobe, pasando por mejillones a la parrilla.

Caminar por sus calles es un verdadero desafío al olfato y al apetito, ya que cuesta evitar una sobrecarga de sabores y olores debido a la infinita variedad de productos dispuestos a la venta, y también siendo cocinados allí mismo, en las calles.

El ambiente de este mercado nos encanto
Pulpos en miniatura

7. Nipponbashi (Den Den Town)

Éste es el barrio “freak” de Osaka. Con un sinfín de tiendas especializadas en electrónica y en productos relacionados al anime, esta zona es un imán para los jóvenes japoneses comúnmente conocidos como otakus (fanáticos del anime y del manga).

8. Shinkesai

Emplazado alrededor de la torre Tsutenkaku, construida en 1912 siguiendo el diseño de la Torre Eifel de Paris, se encuentra este pintoresco barrio repleto de restaurantes tradicionales y de bajo y medio presupuesto.

A todo lo largo y ancho de esta zona se encuentran numerosas estatuas de Billiken, una figura creada a principios del siglo pasado por un profesor de arte estadounidense a quien, según se dice, se le apareció en un sueño.

En Japón se hizo especialmente popular en 1912 cuando se convirtió en la imagen de un parque de diversiones ubicado en la zona de Shinkesai llamado Luna Park, en donde se lo presentaba como “El Dios de las cosas como deberían ser”. El parque cerró sus puertas una década más tarde y la famosa estatua fue robada.

En 1980 se colocó una réplica de la estatua enfrente de la torre Tsutenkaku, con la esperanza de atraer turistas y visitantes a la zona, y una gran cantidad de comercios y restaurantes de la zona hicieron su parte, poniendo representación del ya tradicional Dios Billiken en la entrada de sus locales.

Hoy en día, se dice que tocarle los pies a Billiken trae suerte. Nosotros, escépticos de los poderes de lo que hace unos 100 años soñó un creativo profesor de arte, nos contentamos con sacarle fotos y maravillarnos con las divertidas figuras.

De fondo, la Torre Tsutenkaku
El famoso Dios Billiken
El Dios Billiken con sus “pies de la suerte”

9. Nishinari

Las guías de viaje describen este barrio como “el más peligroso de Osaka” e instan a los viajeros a evitarlo, y más de un local les recomendara no poner un pie en él. Pero considerando que el Japón es uno de los países más seguros del mundo ¿qué tan peligroso puede ser?

Lejos de estar familiarizados con las estadísticas, y sin dar tantas vueltas, allá fuimos un frío día de invierno. Y nos encantó.

Sí, es menos limpio (no me atrevo a decir más sucio) que las impecables calles del resto de Osaka, y tal vez haya algunos vagabundos, pero no está ni siquiera cerca de lo que en el resto del mundo se consideraría “peligroso”.

Es, de hecho, una cara distinta de la misma ciudad, lo que a nuestros ojos lo hace autentico.

Todavía más, en los últimos años se ha convertido en el destino elegido por miles de mochileros debido a las opciones más baratas en cuanto a alojamiento y comida.

La mayoría de los locales de Nishinari, por alguna razón, estaban cerrados al mediodía

¡Le agradecemos al genial Osaka Hostel Kai por recibirnos en nuestro paso por Osaka!


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