6 Preguntas sobre India que nadie quiere responder

Para entender cómo es la India es necesario plantearse las preguntas difíciles. Mi relación con los indios empezó mal. Una familia india me estafo trabajando en una granja en Nueva Zelanda a mis 19 años y desde entonces, casi de un modo infantil, me prometí nunca pisar su país. Sentía un rechazo hacia su cultura, su comida, su idioma y su gente en general. Pasarían 4 años para que, trabajando en el Norte de Australia, Álvaro – un argentino amante del legendario subcontinente – me diga: Para entender a los indios tenes que viajar a la India, y ver cómo viven.

Esto fue suficiente para encender mi curiosidad, y en mi vida a donde mi curiosidad va, mis pies la siguen. Así terminamos pasando 3 meses en la India, y ahora les cuento de una forma muy particular cómo a partir de ese viaje mi visión de los indios, y del mundo, cambio para siempre.

Cómo es la India

Ahora que estamos en Argentina nos enfrentamos a la difícil tarea de contar nuestro viaje, y no es sorpresa que el lugar sobre el que más tenemos que hablar es India. Es que este país es un misterio, fuente de un sinfín de teorías, mitos, leyendas y prejuicios. Estas son las preguntas que más nos ha costado contestar a la hora de explicar cómo es la India:

1. ¿Cómo son los indios?

Sería una locura querer generalizar en pocas palabras la forma de ser de los mil trecientos millones de indios, pero podemos hablar de lo que vimos.

Vimos una sociedad que, en general, se cuida a sí misma. Abandonados por un estado sumamente ausente, se las arreglan como pueden en su mundo, duro y lleno de gente. Se las rebuscan para salir adelante en un país sobrepasado de bocas y con poca comida (o mal distribuida), y tal vez por eso, en la mayoría de los lugares, se ve a los turistas más como una oportunidad de conseguir una ventaja económica que como una posibilidad de aprendizaje mutuo o de experimentar una cultura diferente.

Dicho esto, también hemos tenido experiencias de ayuda y contacto absolutamente desinteresado, como el hombre que se nos acercó a contarnos la historia de los Sikh en el Golden Temple de Amritsar o la señora que nos convido unas tazas de Chai en un monasterio en Manali.

El concepto del espacio personal y la privacidad, tal como lo pensamos en occidente, esta distorsionado. Tal vez sea, una vez más, por la cantidad desmedida de habitantes, pero el caso es que hay que saber que ellos no entienden que meterse en una conversación privada, observar el celular de una persona mientras escribe, tocar a alguien o colarse en una fila, este mal. Son en general sumamente curiosos, y tienen en su mayoría una curiosidad inocente, realmente quieren saber sobre la vida de los extranjeros para imaginarse una realidad distinta a la que les toca vivir. Todo esto por supuesto nos molestaba, pero aprendimos a tener paciencia y adaptarnos a su forma de pensar y de hacer.

[bctt tweet=”En #India el concepto del espacio personal y la privacidad esta distorsionado” username=”viajandovivonet”]

Lo importante es comprender que son diferentes, y estar agradecidos de que exista gente distinta en un mundo cada vez más homogéneo.

Nueva Delhi, India.
Es común en la India que los hombres te pidan que les saques una foto.
Amritsar, Punjab, India.
Los hombres generalmente no dan la mano a las mujeres en la calle, sino que se la dan entre si como muestra de afecto y amistad.

2. ¿Es verdad que tratan mal a las mujeres?

En general, sí. La india es una sociedad patriarcal, una donde la familia de la madre no es familia, sino parientes de ella. Si bien nadie tuvo una reacción violenta contra Celeste, tenía que soportar, como la mayoría si es que no todas las mujeres turistas que viajan a la India, que la miren descaradamente prácticamente todos los hombres que cruzábamos en la calle, en los trenes y en las estaciones (que no son pocos).

La mujer es considerada en la mayoría de los casos como una propiedad, primero del padre, luego del esposo.

Una pareja joven y muy moderna y liberal que nos alojó en Ludhiana, capital del Punjab, nos contaba que cuando una mujer queda viuda, aun hoy, se convierte en un fantasma que camina por la casa o por las calles sin una dirección en la vida, porque sin un hombre pierden el sentido, al punto que en algunos casos hasta sus propios hijos dejan de hacerse cargo de ella porque siempre la han visto como una extensión de la autoridad del padre, y poco más.

La misma pareja nos contaba lo difícil que era para su entorno familiar aceptar su decisión de no tener hijos para concentrarse en su carrera.

No hace tantos años que la última mujer se tiró a la pira funeraria de su marido, una costumbre que se practicaba en gran parte del país en la que quemaban viva a la mujer en el mismo fuego que consumía el cuerpo sin vida de su esposo, y si esto fue alguna vez una declaración de amor desmedido, yo me atrevo a ponerlo en duda.

Hoy una mujer en la India tiene que pelear por cada paso en la búsqueda de su libertad tanto física como de expresión, y esto si tiene siquiera espacio en su imaginario para buscarla.

Una chica brillante de 22 años que conocimos en Srinagar, capital de Jammu y Cachemira, nos contaba que estaba contenta porque sus padres le iban a permitir elegir a su marido – 95% de los matrimonios en India son arreglados por los padres -, pero que a ella le gustaría viajar por el mundo, aunque no se imaginaba como podría hacerlo si se tenía que casar en los próximos años.

En la terminal de colectivos de Manali, en Himachal Pradesh, vimos a una mujer intentando subirse a un colectivo para escapar del esposo. Tenía un ojo morado y moretones en los brazos. El esposo la atrapo, le rompió el ticket, y se la llevo a rastras.

Quisimos intervenir, pero ningún local nos apoyó y sabíamos que le estábamos provocando más problemas que soluciones a la chica, por lo que tuvimos que ver como se generaba semejante abuso a la vista de tanta gente sin nadie que intervenga.

Si, la cosa está cambiando, pero lento, muy lento. Y esto lleva a la siguiente pregunta.

Jaisalmer, Rajasthan, India.
Niña representando a una diosa en una ceremonia religiosa.
Pushkar, Rajasthan, India.
Mujeres caminando en una procesión con motivo de un casamiento.
Nueva Delhi, India.
Bailando en la plaza.

3. ¿Es muy cerrada a occidente la India?

Sí, pero esto es lo que la hace tan especial. La sociedad india esta tan cerrada en sus propias religiones, costumbres e historia que es el país menos influenciado por occidente que nosotros hemos conocido.

Si, los hombres se visten como occidentales, y las mujeres de clase alta también.

Pero ahí casi que se terminan las similitudes. Cada estado de india es un mundo nuevo, cada 80 kilómetros se habla un dialecto diferente, se cree en más de 6.000 dioses, tienen una de las cocinas más ricas, exóticas y variadas del mundo, una de las ciudades perpetuamente habitada más antigua del planeta (Varanasi), y un sinfín de costumbres exclusivamente suyas.

Ir a India es salir de un occidente que se ha pasado los últimos 70 años absorbiendo países y culturas, estandarizándolo todo.

Sólo una sociedad tan hermética como la india, donde las casas familiares son tradición, donde todavía se repite el dicho “no hace falta beber agua de más de 5 pozos” – en referencia a lo poco que hace falta alejarse del pozo de agua de la aldea donde se nace –, donde se venera hasta a las ratas, se puede vivir una autentica experiencia diferente, una que inevitablemente abrirá la mente del viajero.

4. ¿Hay demasiados turistas extranjeros?

Sí, pero no los ves. No es ningún secreto que la India es uno de los países que más turistas recibe en el mundo, pero cualquiera sea la cantidad de extranjeros, siempre quedara opacada por la cantidad de locales.

Por supuesto en algunas ciudades siempre habrá mayor flujo de turistas (dependiendo de la temporada) pero todavía se puede tener una experiencia absolutamente local solo con alejarse un poco de las áreas más turísticas de los pueblos y ciudades, o saliéndose del circuito turístico tradicional.

5. ¿Se ve mucha pobreza en las calles?

Si, y se puede ver relativamente en todas partes. Viajar en India es entrar en contacto con un tipo de pobreza extremo – 30% de todas las personas que sufren de pobreza extrema en el mundo viven en India -, hemos visto gente muerta tirada en las calles de Delhi, niños desnutridos mendigando por todas partes, incontables personas durmiendo en estaciones todas las noches, todas almas olvidadas por un estado absolutamente incapaz de hacerse cargo de uno de los países más superpoblados del mundo.

Ludhiana, Punjab, India.
Hombres descansando en sus Rickshaw a pedal, uno de los trabajos mas bajos en la escala de castas que rige a la sociedad india.
Jammu, Jammu y Cachemira, India.
Niños pastoreando burros de carga en la calle.

6. ¿Qué es lo mejor y lo peor del país?

Esta pregunta es inevitable para cualquier viajero que vuelve, y tal vez la más difícil de contestar. En India nosotros amamos la diversidad, el cambio de culturas, religiones, idiomas y costumbres cada vez que nos movíamos de un estado a otro.

Y nos enamoramos del Norte. Nada tienen que ver los tranquilos callejones de Leh o Manali con el frenético ritmo de las calles de Delhi, Agra o Varanasi. En el templo de oro de los Sikh en Amritsar conocimos a la gente más voluntariosa y desinteresada que hemos tenido la suerte de encontrar, mientras que en Delhi nos pasamos cuatro días esquivando estafadores (y una no la vimos venir, y nos la hicieron).

Es un viaje en constante cambio, donde cada ciudad y cada estado es un mundo nuevo. India es el país para los curiosos, para los inquietos, para los que disfrutan del desorden, de los atropellos, pero también de la calma y de la espiritualidad.

[bctt tweet=”#India es un país para los curiosos, para los inquietos, para los espirituales” username=”viajandovivonet”]

Pero también es un lugar que choca. Nuestras mentes occidentalizadas no pueden concebir que se ensucien las calles y las rutas de esa manera, que se trate a las mujeres como cosas, que no exista el concepto del espacio personal o la privacidad, que se viva por y para el beneficio personal, que se vea a los extranjeros (casi siempre) como billeteras con patas.

Amritsar, Punjab, India.
El comedor publico manejado por voluntarios del Templo de Oro de los Sikh en Amritsar.
Manali, Himachal Pradesh, India.
En India hay algunos de los paisajes mas hermosos del mundo, en especial en el Norte. Esta postal es de Manali.
Aldea cerca de Palampur, Himachal Pradesh, India.
Momentos hermosos que te regala la ruta. Visitando la escuela donde trabaja un querido amigo en una aldea de Himachal Pradesh, en India.
Pushkar, Rajasthan, India.
Niños mendigando en Pushkar, India.

India tiene un millón de caras, y si bien no alcanza una vida para verlas todas, y el famoso amor y odio por este extraordinario país es inevitable, creemos que es un lugar que todo viajero debe conocer alguna vez; ¿Por qué? Porque viajar por India te abre la mente, te pone necesariamente en contacto con otra realidad, o mejor dicho con otras realidades, te pone al límite y te fuerza a salir de tu zona de confort.

Viajar por India, ponerse en contacto directo con su gente y su cultura, es un desafío personal, uno que todo viajero debería afrontar alguna vez, porque una cosa es segura, uno es el que va, pero es otro el que regresa.

[bctt tweet=”Viajar a #India te abre la mente, te fuerza a salir de tu zona de confort” username=”viajandovivonet”]

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