8 claves para regatear en Asia

Ir a un bazar, a un mercado, es una de las cosas que mas disfrutamos en nuestros viajes. Es ahí donde se desarrolla gran parte de la vida cotidiana de las personas, es donde se puede observar la típica camaradería entre vendedores, y entre locales que acuden a regatear por los ingredientes de la cena, la ropa de los chicos o a darse algún gusto sin salirse demasiado del presupuesto. 

Por supuesto, también vamos a éstos mercados con la mente abierta, y si vemos algo que nos gusta, o que necesitamos, sabemos que antes de conseguirlo habrá que pasar por una negociación por el precio, porque rara vez los extranjeros reciben el mismo precio que los locales, y es nuestro objetivo achicar esa brecha lo más posible para mantenernos dentro de nuestro presupuesto.

Éstos son algunos consejos y técnicas que nos han ayudado después de mucho, pero mucho regatear en Asia:

Ir al mercado a regatear temprano:

Asia es un continente de supersticiosos, y nada tenemos en contra de ellos. Una muy común es la de la primera venta, y es que cuando comienza el día la mayoría de la gente querrá asegurarse de iniciar bien con una venta, para asegurarse un buen karma a lo largo de la jornada, por lo que estarán más dispuestos a regatear. Mientras más temprano, mejor.

No frenar en el primer lugar:

Cuando vean algo que les gusta, no frenen enseguida, primero asegúrense que pueden encontrar lo mismo en otros locales. De esta forma, tienen mucho más poder de negociación, porque pueden jugar la carta de “si no me lo vendes vos, me lo vende el de al lado”.

Nosotros siempre preguntamos en un par de locales, y recién después, cuando ya sabemos cuánto queremos gastar, entramos a uno a regatear.

Ser discreto:

En Asia el primer precio que un vendedor te da, esta generalmente basado en “cuanto te puede sacar”, por lo que los precios normalmente varían de persona en persona. Si a esto se le agrega el regateo, se entiende que cada uno pague un precio distinto por el mismo producto.

Por ésta razón, se tiene muchas más posibilidades de conseguir un buen precio si se discute con el vendedor de forma discreta, lejos del oído de los demás clientes, ya que él estará más abierto a hacer una rebaja si no piensa que va a tener que darla también al resto de su clientela.

Muchas veces hemos conseguido un descuento con solo alejarnos del resto de los clientes y pedirlo en vos baja.

Táctica de “Toco y me voy”:

Así le llamamos a la situación cuando discutimos por el precio durante menos de un minuto, y le decimos al vendedor que no gracias, que es demasiado.

Nos damos vuelta y nos vamos, con la intención de que nos persiga con un mejor precio. Si bien ésto funciona casi siempre, puede fallar, razón de más para asegurarse antes de que podemos conseguir lo mismo que queremos en otro local.

Si luego tienen que volver por no encontrar el producto en otro lado, habrán perdido toda posibilidad de negociar el precio, y hasta podrían volver a subirlo, porque asumen que ya no tienen más opción que resignarse y pagar.

También es necesario saber sobre la situación del lugar donde se encuentran, si es temporada alta o temporada baja, hace toda la diferencia entre que los persigan dos cuadras rogándoles que le compren al precio que querían, o les digan “chau, hasta luego”.

Ser firmes, pero no agresivos:

Yo a ésto lo tomo por regla en todos los aspectos del viaje, y sobre todo en cuanto a regatear. Nunca se sabe con quién se está tratando, y no hay objeto o precio en un bazar que pueda valer más que la seguridad personal. Una situación agradable no tiene por qué convertirse en una mala experiencia.

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Táctica de “Pedir por debajo”:

Otra técnica muy simple es pedir una cantidad razonablemente por debajo de lo que estamos dispuestos a aceptar, de esta forma, una vez que la otra persona baja un poco su precio, podemos hacer la concesión de subir nosotros al precio que desde un principio queríamos, y cerrar el trato en nuestras condiciones. Ceder terreno siempre ablanda a la otra persona, porque razona que no la están estafando.

Eso sí, nunca hay que tener vergüenza del precio que van a pedir, no se preocupen que nadie, pero nadie, les va a vender algo sin obtener una ganancia.

Exagerar:

Es sin duda necesario exagerar en todo, tanto en la importancia de la compra – “te estoy comprando 3 remeras, ¿te parece poco acaso?” – como en el precio. La realidad es que, como decimos los argentinos, el que no llora no mama, y hay que llorar por el precio para que se entienda que no pensamos pagar de más.

Tener paciencia:

Ésto significa no tomárselo personal ni dejarse intimidar. El vendedor, después de todo, está tratando de ganarse la vida. Si ven que la cosa no prospera, que los precios están a una distancia ridícula, corten por lo sano y sigan su camino.

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Verduleria en Ludhiana, India.
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Mercado de frutas y verduras en Kathmandu, Nepal.

Ir al bazar tiene que ser, al fin al cabo, una linda experiencia. Nosotros personalmente preferimos los mercados de comida (donde también existe el ocasional regateo), pero todos los mercados locales en Asia tienen su dosis de magia.

Son lugares interesantes en donde nunca sabes bien que es lo que te podes encontrar, sin importar cuantas veces hayas pasado por ahí.

Y ustedes

¿Cómo hacen? ¿tienen alguna otra táctica o consejo para regatear? ¿hay algo que me quieras preguntar? ¡Esperamos sus comentarios!

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¡Que tengan buenas rutas!


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