Astana: la capital más extraña del mundo

Frenamos tan de golpe que me sacudí en mi asiento. Me debía de haber dormido, no recordaba en que momento había anochecido. El helado aire nocturno se coló por la puerta cuando la abrieron para que suba un militar, y me di cuenta de que estábamos en la frontera. Celeste ya tenía los pasaportes en la mano. Habíamos llegado, a esas extrañas horas, a Kazajistán. Nos esperaban en Astana, la capital del país.

Sauna y tanques en Ekaterimburgo

La gente se apiñaba con expectación contra las cuerdas que dividían a los espectadores del camino por donde pasaría el desfile. El pálido sol de la fría primavera rusa brillaba con fuerza en un cielo sin nubes, y el ánimo contagioso de la multitud imprimía a las calles de Ekaterimburgo un ambiente de tranquila normalidad que, con toda seguridad, contrastaba con la demostración militar de la que pronto seríamos testigos.

La hermosa experiencia de familiaridad en una casa de campo rusa que habíamos disfrutado el día anterior, y la paz que ésta nos trajo, quedo rápidamente eclipsada por la imponencia de lo que ahora veíamos. Era claro entonces que nuestros días en Ekaterimburgo quedarían grabados en nuestra memoria.

Viajar en tren en China: la guía practica

Viajar en tren en China es extraordinario. Como todo en este gran país, sus redes ferroviarias son unas de las más grandes y extensas del mundo. Prácticamente todo el territorio del gigante asiático está conectado por trenes, lo que hace que viajar a cualquier extremo del país sea accesible con éste medio.

Cuando llegamos, una de nuestras preocupaciones era saber cómo íbamos a comprar los boletos de tren en China sin conocimiento alguno de mandarín, ya que habíamos leído en Internet que era complicado y que los vendedores no te ayudaban mucho.

Después de comprar nuestro primer boleto, nos dimos cuenta de que era mucho más fácil de lo que pensábamos y en esta guía les vamos a explicar cómo hacerlo:

Un pueblo ruso y la hospitalidad de Chita

Acabábamos de llegar a nuestro primer pueblo ruso, a nuestra primera parada en el largo camino del Tren Transiberiano. Nuestras mentes apenas habían tenido tiempo de acoplarse al brusco cambio en nuestro entorno.

Nada era ni parecía lo mismo. Había cambiado el idioma y las letras en los carteles, el carácter de la gente, el clima y hasta la forma de las ciudades y los pueblos. Sólo una variante se mantenía, como a todo lo largo y ancho de éste mundo: la hospitalidad.

El Lago Baikal en el corazón de Siberia

Hacia frío y el viento helado me lastimaba los oídos, pero lo soportaba contento porque disfrutaba del aislamiento que me provocaba, y porque la noche anterior habíamos pasado mucho, mucho más frío. Me encontraba sentado sólo en la colina, con los brazos abrazando las rodillas flexionadas, la cámara casi olvidada colgando de mi mano derecha. Frente a mí, el sol poniente se escondía detrás de una montaña e inundaba el cielo y la superficie congelada del Lago Baikal, del corazón de la Siberia rusa, de una infinidad de tonos anaranjados.

Éste es el relato de la noche en que acampamos en el Lago Baikal, y del día en que sentí con tanta fuerza como pocas veces antes que estaba exactamente donde tenía que estar.

Guía para visitar al Buda Gigante de Leshan

El nombre lo dice todo. El Buda Gigante de Leshan, en China, es uno de esos monumentos que ponen a prueba la imaginación de sus visitantes. Desde sus descomunales pies mirábamos hacia arriba preguntándonos, desconcertados, como podían haber construido una representación de Buda de esas magnitudes en la ladera del acantilado hace nada menos que 1100 años.

En ésta guía les contamos todo lo que necesitan saber para visitar éste lugar inolvidable:

Odisea en la Gran Muralla China

Las piernas me temblaban por el cansancio. Allí donde la Gran Muralla China se fundía en un abrazo ininteligible con la montaña sobre la que reposaba desde hacía milenios, escalábamos con la convicción de que la única forma de terminar lo que habíamos empezado era seguir presionando, seguir avanzando a pesar del miedo que se alojaba en nuestras gargantas y del cansancio que nos quemaba en el cuerpo.

Nuestra gran aventura en la Muralla más maravillosa de todos los tiempos empezó esa cálida mañana primaveral en Pekin, China. Nunca nos hubiésemos imaginado hasta qué punto nos podría a prueba, ni el peligro en el que estábamos por poner nuestras vidas.